Cuero de plena flor: como cuidar y mantener el calzado hecho con este material precioso

Un calzado bien construido merece un mantenimiento cuidadoso, para que se mantenga siempre confortable, resistente al agua y, sobre todo, que para que dure mucho tiempo. El cuero de grano entero (o de plena flor) es un material precioso y natural con propiedades excepcionales, sujeto a un cierto proceso de envejecimiento y, por lo tanto, requiere un mantenimiento periódico. Kayland os proporciona algunos consejos valiosos y útiles para el cuidado de zapatos de trekking y outdoor en cuero de plena flor, que se utilizan en condiciones particularmente desafiantes.

Las botas nuevas recién compradas no requieren ningún mantenimiento adicional para la primera excursión; sin embargo, puede ser útil impregnar ligeramente la piel con un producto específico para garantizar la impermeabilidad. Antes del tratamiento, los cordones se deben quitar para que la emulsión o la crema de cera puedan penetrar incluso en las áreas cubiertas del zapato. La lengüeta y los refuerzos de la lengüeta requieren una atención especial.

Después del uso, las botas siempre deben dejarse al aire fresco y secarse bien. La plantilla interna debe extraerse y dejar el cordón abierto. Esto no debe olvidarse incluso en el caso de excursiones de varios días.

Las botas de cuero de plena flor muy sucias se deben limpiar con un cepillo y, si es posible, con agua tibia. Deben dejarse secar completamente, lejos de las fuentes directas de calor, lo que podría crear lágrimas debido a la contracción de la piel. También se recomienda un detergente específico para el calzado, capaz de eliminar la suciedad persistente. Tras la limpieza, es necesario aplicar la emulsión o crema de cera para reimpregnar el zapato.

La impregnación periódica con un agente protector evita la absorción de agua y suciedad en el cuero de plena flor. Sin embargo, la impregnación es predominantemente un proceso para la protección de la piel y, por lo tanto, es muy importante; de hecho, una piel empapada en agua ya no muestra ninguna actividad transpirable, con la consecuencia de influir fuertemente en la temperatura dentro del zapato; el mismo principio se aplica a los zapatos muy sucios. La impregnación con spray o con líquido impermeabilizante para el agua despliega toda su eficacia solo después de veinticuatro horas y debe realizarse sobre la piel todavía húmeda inmediatamente después de la limpieza.

No recomendamos el uso de aceites y grasas, porque incluso si hacen que la piel sea muy suave y casi impermeable al agua, merman la fuerza del calzado y cierran los poros de la piel, con la consecuente pérdida de propiedades transpirables.

Cuando no se usan, los zapatos de cuero de grano entero deben almacenarse preferiblemente en bolsas para zapatos o cajas de cartón, en un área seca y bien ventilada. Nunca almacenes zapatos que todavía estén mojados, en lugares húmedos o dentro de automóviles, ya que podrían perder su horma.

Una última sugerencia: incluso el forro de cuero, de vez en cuando, debe tratarse con una loción específica. Este tratamiento evita que las sales y minerales contenidos en el sudor de los pies sequen el revestimiento, con la consecuencia de hacerlo frágil y duro.

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