Para esquiar, la clave no es solo abrigarse, sino gestionar la humedad interna (sudor) y la protección externa (viento y nieve). Aunque las modalidades de esquí en pista y skimo comparten el sistema de capas, la intensidad del esfuerzo marca la diferencia en el tipo de prendas.
1. Esquí Alpino (Pista): Prioridad al Aislamiento
En el esquí de pista pasamos mucho tiempo estáticos (remontes) y realizamos descensos a alta velocidad con viento frío.
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Capas: Se suelen usar capas más gruesas o chaquetas con relleno térmico (pluma o fibra).
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Protección: Pantalones y chaquetas con alto índice de impermeabilidad (columna de agua) y resistencia al viento.
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Accesorios: Guantes térmicos robustos, casco homologado y máscara de ventisca para proteger la visión de la velocidad y el frío.
2. Esquí de Montaña (Skimo): Prioridad a la Transpirabilidad
Es una actividad de alta intensidad aeróbica. Aquí el exceso de calor es el enemigo, ya que el sudor puede enfriarse al parar.
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Capas: Se utilizan prendas mucho más finas y elásticas. La segunda capa suele ser un fleece ligero y la tercera una chaqueta tipo «Softshell» (muy transpirable y cortavientos) o un impermeable minimalista.
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Gestión del calor: Es vital llevar una capa de reserva (chaqueta de plumas ligera) en la mochila para ponerla solo durante las transiciones o el descenso.
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Accesorios: Guantes finos para la subida (tipo running) y otros más cálidos para bajar. Gafas de sol deportivas para el ascenso y cinta para el sudor.
































